
No tiene manager y negocia su futuro sola con los tiburones de los canales. Dice que siempre supo que iba a ser famosa. Se autodefine como pesá, vulgar, obviamente rica y con poco cerebro, pero que nadie se equivoque: La Fiera posee una sofisticada inteligencia emocional que olfatea como nadie los gustos de la audiencia. Y no parará de dar guerra.
Si el fin de la transición política marcó el fin del reinado televisivo de Cecilia Bolocco, la llegada de esta cosa que graciosamente llamamos democracia, ha dado la bienvenida a nuevas generaciones en la cultura mediática de la Concertación. La reina ahora es Pamela Díaz (25 años), una morena deslenguada, inculta, sin temor al ridículo, ávida de plata y fama, orgullosa de no ser una pituca, pero dueña de una poderosa “inteligencia emocional” para detectar en el aire las claves de un tiempo donde el descaro y la naturalidad son mercancías altamente cotizadas.
Después de una estrambótica salida de “Sálvese quien pueda” (SQP), el púlpito de los y las profetas de la farándula, la morenaza negocia fríamente su futuro con los reyes de los canales. La Fiera es sinónimo de rating, de éxito y de morbo. En Mega negocia con Fernando Mans, “que es un amor”, y en Chilevisión con Pablo Morales, “que es otro amor”. Canal 13 intentó entrar en la puja, pero Pamela los desechó por una yayita pendiente. Porque La Fiera no olvida. Cuenta que decidirá hoy domingo a quién dará el sí, en reuniones con la familia, pero que no puede pensarlo mucho porque ella no está para pensar mucho seguido, “sólo un ratito, no te vai a pasar todo el día pensando”.
Ahora negocia en unos 30 millones la venta de su boda con el futbolista Manuel Neira, su novio desde hace ocho años y padre de su hija Trini.
La entrevista es en el departamento de su hermana. El fotógrafo le pide que se haga fotos en la calle. Los autos se paran y los conductores le silban. Como a Moria Casán, la diva argentina, que detiene el tráfico cuando cruza la avenida Corrientes: “Me encanta esa vieja hueona”, dice de ella.
–¿Nunca has querido ser vedette?
–Sí, tengo ganas, pero ahora no es el momento. Yo elijo los momentos en que quiero que pasen las cosas.
–¿Qué estás eligiendo ahora que te fuiste de un programa donde tenías tanto éxito?
–Tener más éxito. Ser la mejor de Chile. Siempre he dicho que no soy nada ansiosa porque mis proyectos son de aquí a cuatro o cinco años, cuando pueda animar un programa yo sola.
%b%–¿Por qué no ahora?v
–Porque todavía no tengo la capacidad ni el vocabulario para hacerlo sola
–¿Qué programas quieres tener?
–Uno en el que se pueda discutir todos los temas posibles, desde una pena de muerte –que todavía no podemos discutir acá– hasta el cómo uno puede hacer justicia con sus propias manos sin llegar a la injusticia.
–De la pena de muerte se ha hablado mucho y se cambió por penas de prisión perpetua hace pocos años.
–No se habla como me gustaría. O sea, el día que le pase algo a mi hija yo no voy a llegar a la justicia. Si pensamos en todas las violaciones que hay, que se elimine la pena de muerte no es lo mejor. Quiero que en mi programa todo el mundo opine y quede la embarrada. Si en la misma farándula opinamos algo y queda la embarrada y nos asustamos es porque no hablamos las cosas como se debe.
–Eres la reina de la farándula y todo lo que dices le interesa a esos medios.
–Sí, ahora llamo más la atención. Ya tengo todas las portadas que soñé. Y eso que hace dos meses que no hablo con los de “Las Últimas Noticias”, así que no me sacan en portadas; pero ¿sabís?, ya se me pasó la rabia con ellos.
–¿Desde cuándo viene tu ambición por ser la mejor?
–Desde siempre. Parte en Puerto Varas a los 14 años, donde no podía hacer mucho más que jugar fútbol y volley ball. Un día le dije a mi mamá: oye, voy a empezar a firmar autógrafos a mis compañeros. A los 17 años voy a estar en el Miss 17, a los 18 en el Miss Chile y a los 20 en la televisión. Ellos me decían: ¿pero por qué? Para que tengan un recuerdo porque más adelante no me van a poder ver. Probaba todos los días mi firma para saber cuál podía ser la más bonita. Mi mamá me dijo que estudiara, ¿pero para qué gastar plata si no pensaba terminar?
–Querías ser la mejor modelo chilena.
–Yo quería ser famosa, ser conocida, dar autógrafos. Ser la más simpática, la más pesada, la más rica. Todo. Sabía que podía llegar adonde quería sin acostarme con ningún director. Ahí empezaron las lucas y me encanta la plata.
–Ahora, tu padre te administra las platas y tu hermana la agenda.
–Es que mi papá es muy buen negociante y yo soy un poco ansiosa y me cuesta decir que no. A todo digo que sí, me da pena y digo que sí; pero llega un minuto en que una tiene que hacerse valer.
–Parece que este descaro es la base de tu éxito.
–En mi familia no les sorprende porque siempre he sido así. Me han echado de colegios, me han insultado los curas.
“MARCELO SALAS RECULÓ”
–¿También te has peleado con los curas?
–Un jesuita del Colegio Germania, de Puerto Varas, que se llama Enrique Bohle, me insultó cuando me habían echado porque había repetido y mi mamá le pidió una nueva oportunidad para mí. Yo me quería ir porque eran todos pituquitos, pero mi mamá me quería dejar y el cura, con Jesucristo ahí mirando, le dijo que la basura tenía que irse del colegio. Mi mamá se puso a llorar. No podía estar llorando por el mismo cura que hacía las misas a las que íbamos el domingo. Me fui al Liceo Pedro Aguirre Cerda y ahí sí que fui feliz. De ahí saqué todo lo pelusona, lo ordinaria, lo pesá, lo chistosa, todo. Grande, el liceo.
–Eliges cuidadosamente tus próximos pasos. Estás a punto de firmar como estrella con Chilevisión, con Mega o con el 13. ¿Cuál te seduce más?
–Todavía no sé con cuál y Canal 13 no tiene ninguna oportunidad. Con el tema de las joyas robadas conocí su doble estándar, así que cero opciones para ellos.
–¿De qué depende tu elección?
–De las lucas. Me ofrecen matinales, en la noche, en trasnoche. A Chilevisión le agradezco mucho y tiene la prioridad, pero Mega me vio nacer en “Mekano” y me dan todo lo que yo quiero. No sé.
–Tu novio, Manolito Neira, ¿no se mete?
–No, porque no le gusta que yo me meta en temas del fútbol.
–¿Estás lista para seguir siendo la reina de Chile?
–Sí, pero sé que tengo que tomar cursos, tengo que pulirme, como me dicen Ítalo Passalacqua y Pamela Jiles.
–Dicen que eres una gran manipuladora.
–A veces sí, me gusta. Tengo la capacidad de ver en quién puedo confiar y quién me puede resistir una pesadez.
–Tus pesadeces te han llevado cada vez más lejos.
–Sí, es curioso, pero me agrada. Pablo Morales (ejecutivo de Chilevisión) me dijo hoy que, a pesar de ser pesá, rasca, vulgar, la gente me quiere, y eso no lo tiene la gente que sólo es pesá.
–A la gente le gusta que seas nacionalista, que trates mal a las argentinas.
–Tampoco las he retado tanto, digo las cosas como son. Somos muy tontos. El otro día, en la presentación de la nueva camiseta de la selección chilena había, diez argentinas y dos chilenas. No puede ser, poh, lindo.
–¿Cuál ha sido tu mejor pelea?
–No sé, todas han marcado buen rating. Todavía no hay ninguna pelea buena. Tendrá que ser con algún político. Marcelo Salas podía haber sido una pelea buena, pero reculó. Todo por respeto a Manolito.
–Pareces una niña consentida a la que nadie le ha parado el carro de verdad. Das la impresión de andar pidiendo un buen “tatequieto”.
–Es verdad. Me gusta que la gente tenga la capacidad de defenderse, me gusta que esas mojigatas que andan por la vida todas lindas y cuando alguien les dice algo andan como asustás, como ratonas de cola pelá.
–¿Como quién?
–Por ejemplo, cuando empiezo a hablar de María Eugenia Larraín. Siempre he dicho que es falsa, que se hace la tonta, que anda de víctima por la vida. Y ahora responde. A mí, al “Chino” Ríos. Me fascina que ella saque la verdadera personalidad que yo había visto.
–La tele es una máquina moledora de carne. ¿No temes caer en la trituradora?
–Si te caes tienes que reinventarte no más. ¿Cuántas veces me han dado? Mostraron todo, a mi papá el biológico, al que no quería hablar, la mujer lanzavasos, me tiraron a la chica del Passapoga. Tengo claro que cuando puedan me harán mierda, pero un día en televisión es un día menos para mí, por eso lo aprovecho. Me fascina hacer el ridículo y no pasar inadvertida.
–¿Cuál es la pelea pendiente en la farándula?
–No sé, pero seguro que estará Pamela Jiles. Si las cosas no se arreglan y se transparentan, en SQP un día va a haber una pelea güena.
–¿Tienes una libretita con los pecados de cada uno?
–Yo no soy como la mayoría de los chilenos, que se olvidan; yo me acuerdo de todo. A la gente ya se le olvidó lo de las joyas robadas, a mí no. Mi cabeza, que tiene un pedacito de cerebro, algo retiene. Para ser irónica tenís que retener algo. Esta semana me he peleado con mi mamá, con mi hermana, con todos, pero es porque dejé el cigarro.
–Estás muy vanidosa, no te vayas a morir de éxito.
–No, yo no he dado ni la mitad de lo que puedo dar. Espérate un poquito. Y todos están pendientes de mí ahora. ¿Por qué me entrevista La Nación Domingo?
–Porque eres la reina de la farándula.
–Yo, sin estudios, no siendo agradable, obviamente guapa, medio vulgar, un poco rasca, he llegado a cautivar hasta a La Nación Domingo. “El Mercurio” me dedica tremendo reportaje. Estamos mal. Si les interesa tanto Pamela Díaz, el país está mal. Antes yo me ofrecía hasta para salir en un puzzle, ahora exijo portada. Si la revista “Paula” quiere conmigo que suelte portada, pues, lindo. LND
Fuente : Lanacion.cl
Tags: manager, pamela diaz, Programa, sola, trabajando sola