Y llegó el momento. El día en que Mariela Montero y Pablo Schilling se juntaron a conversar los hechos sucedidos en la base de Calera de Tango. Ambos estuvieron almorzando en un local del sector oriente de la capital, pero, como adelanta la trasandina, no se llegó a buen puerto: no se cerró para siempre la puerta, pero tampoco hubo perdón para Pablo.
Recordemos que la polémica se suscitó una vez que Montero dejó Pelotón y Schilling, en su ausencia, subió el tono de amistad con Angie Alvarado, llegando a compartir la cama. Eran tantas las preguntas que la hacían a la polola del musculín, que ella prefirió dejar la relación en el aire y partir con camas y petacas desde el departamento de Pablo a un piso de soltera.
Por eso, todo el mundo estaba esperando el momento en que la pareja conversara el asunto. Y ese llegó ayer. “Estuvimos almorzando. Mira, él fue como muy buena onda, me gustó verlo de nuevo, nos reímos mucho. Le conté algunas cosas como por arriba porque no quería quedar con la comida atragantada”, nos contó Mariela sobre la reunión con su ex y soltó que, “con Pablo todavía me pasan cosas”.
“Él me llevó a mi casa y me dijo que tenía cosas que hacer. Nos debemos la verdadera conversación. Nos debemos una charla larga de verdad, sin cámaras, ni gente que llame a la prensa”, declaró la argentina un poco molesta porque los comensales del local llamaron a un par de programas de farándula. Y agregó que no hubo ni besos ni cariño: “Él es un caballero, sabe como están las cosas, así que se fue”.
Fuente: Enportada
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